La lucha sigue en Standing Rock/The struggle continues at Standing Rock

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La lucha es sacrificio
Por Iñaki Esívaliz
Standing Rock, 9 diciembre 2016 (SRE/Claridad).- Vanessa Dundon, conocida entre su gente como Sioux Z Dezbah, patrulla con un pañuelo que le cubre el ojo derecho los alrededores de la cocina “All Relations” del campamento Oceti Sakowin en Standing Rock.
Hace 19 días perdió la visión de ese ojo al ser alcanzada por la lata de gas pimienta que le lanzó uno de los policías militarizados del condado de Morton en Dakota del Norte durante una protesta pacífica.
Sioux Z se ha reincorporado a sus labores de seguridad en el campamento donde lleva tres meses y de donde no se va a mover hasta “que no haya más esa amenaza” que supone para el agua de la región el oleoducto que atraviesa la reserva Sioux de Standing Rock según los tratados históricos, aunque el Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos indica que queda fuera del territorio acordado con los nativos.
La protectora del agua tiene 31 años, es de Arizona, forma parte de la Nación Navajo del Suroeste, y duerme en una tienda de campaña que comparte con otras personas, de siete a doce, según haga falta, y en cuyo interior hay desplegada una bandera de Puerto Rico.
“Me gusta hablar con periodistas como tú. He hablado para cadenas grandes de televisión, que vienen y se van, pero prefiero hablar contigo, con la gente que es como tú”, le dice a este reportero que tirita de frío y emoción mientras toma notas para SRE/Claridad.
Pero la protesta contra el oleoducto Dakota Acces se hace cada día más grande, a pesar del clima siberiano y las amenazas de los que defienden los intereses de los inversionistas del petroleo, entre ellos el presidente electo de EEUU, Donald Trump.
La protesta se ha convertido en una visibilización de los peligros del fracking y de alarma ante el cambio climático, en una llamada de las tribus indígenas de América para reclamar su soberanía y en última instancia de rechazo tan pacífico como firme al neoliberalismo.
Sioux Z necesita ayuda. Se supone que según los tratados del gobierno de Washington con las tribus indígenas, a cambio de expropiarles tierras debe encargarse de ofrecer ciertos servicios. Pero los servicios no llegan a los indígenas´.
“Es parte de los tratados que nos den apoyo, seguro médico, pero no lo hacen. No voy a volver a ver con este ojo. El globo ocular está bien, pero he perdido la visión para siempre. Necesito tratamiento. No tengo analgésicos efectivos para el dolor. Por eso ahora estoy enfocada en reivindicar servicios médicos en las reservas y en los campamentos”, explica la protectora del agua, que lamenta que debido al deficiente plan médico con el que cuenta, las atenciones médicas que necesita las tiene que pagar “en efectivo”.
Sioux Z quiere seguir en los campamentos para seguir aprendiendo y poner al servicio de su reserva todos esos conocimientos.
Es la primera vez que participa en este tipo de protestas. No tenía experiencia haciendo “ecoterrorismo”, bromea. “Estamos rezando, ellos no atacan y dicen que somos ecoterroristas”, lamenta sin perder la sonrisa.
La joven manifestante tiene cuatro hijos: Audreanna, de 11 años; Logan y Julianna, de 9; y Lucas, de 6. Mientras ella está en Standing Rock, su madre, la abuela, cuida de los niños, que comprenden “un poco lo que está pasando”.
Le dicen: “mamá toma fotos, mamá estamos orgullosos de ti, mamá salva el agua para nosotros”.
A veces le asusta que le pueda pasar algo peor que perder un ojo: “pero no tengo miedo”, dice segura de sí misma sin dejar de sonreír y convencida de que la lucha de Standing Rock “está lejos de terminar. No va a terminar hasta que podamos cruzar ese río y podamos recuperar la tierra”. ie

La lucha en Standing Rock es mucho más que una protesta contra un oleoducto
Por Iñaki Estívaliz
Standing Rock, 8 dic 2016 (SRE/Claridad).- Los manifestantes acampados en el campamento sioux Oseti Sakowin para evitar la finalización de un oleoducto consideran que su lucha es mucho más que la simple paralización de una infraestructura que pondría en peligro los recursos acuíferos de la región.
La llamada de los siux ha sido respaldada por más de doscientas tribus de América cuyos representantes siguen llegando a pesar de las brutales condiciones atmosféricas del invierno de Dakota del Norte y de la reciente decisión del gobierno de Barack Obama de denegar el permiso de paso del oleoducto por tierras aledañas a la reserva indígena.
El chamán peruano residente en EEUU Marco Antonio "Incaman" lleva cuatro meses viviendo en el campamento y no tiene la mínima intención de moverse de allí "hasta lo último, cuando la tierra sea libre".
"He estado en muchas protestas como esta, pero esta es totalmente diferente, esta no es de palos y piedras, esta es una lucha espiritual, aquí no hay que hacer nada, solo estar y rezar para aprovechar la última oportunidad que el creador, que nos ha juntado aquí, nos está dando para salvar la tierra, nuestra madre, que nos necesita", dice el hombre medicina.
El chamán menciona la película Avatar, de James Cameron, asegurando que aquí es lo mismo pero en la vida real, que se está defendiendo el árbol de la vida conectado a todo el mundo, aunque este es un árbol que no se puede ver y que ha esparcido sus ramas por todo el mundo. Las hojas de ese árbol caídas en el otoño por todo el planeta son los guerreros de la paz que siguen llegando a Standing Rock desde todo el mundo, asegura.
Señala que este lugar nadie lo conocía y es un sitio pequeño difícil de encontrar antes de que creciera con la llegada de miles de manifestantes. Pero "ha sido la semilla de la que el mundo ha despertado, es un lugar pequeño que ha despertado al mundo entero".
"De lo que pase aquí depende todo el mundo. La humanidad entera depende de lo que pase aquí".
Policías con equipo militar y máquinas excavadoras al servicio de las compañías con intereses en el oleoducto amenazan tras un punte en Cannon Ball al que hasta el pasado septiembre era un pequeño poblado nativo y que ahora se ha convertido en casi una ciudad de tipis y tiendas de campaña. 
"Ellos vienen a destruir, nosotros estamos aquí sin armamento. Nosotros estamos aquí a puro rezo"
Cuando los ancianos de la tribu lo deciden, los "protectores del agua" acuden con sus cánticos y danzas y rezos a enfrentar de esa manera a las fuerzas policiales para convencerlos de que se pasen de bando. En varias ocasiones, la Policía ha intervenido con perros, lanzando gases lacrimógenos, proyectiles de goma y agua que se hiela en la ropa de los manifestantes. Se han realizado arrestos, se han producido centenares de heridos, algunos de gravedad.
"Esto es algo histórico porque se han juntado tribus históricamente enemigas a esta tierra sagrada, donde antes hubo mucha muerte, mucha sangre", dice el mexicano Cristóbal Cruz lamentando que todavía en esta tierra "hay mucho racismo y mucha pobreza".
Cruz ha llegado desde California al campamento Oceti Sakowin acompañando a un grupo de mujeres de la tribu Pit River y con un cargamento de tiendas de campaña.
"Aquí vengo con puras mujeres porque a la mayoría de los hombres los han matado o están en la cárcel", explica el mexicano, que narra cómo el Gobierno de EEUU se ha ido apropiando de las tierras de la tribu desde que el terreno en el que se encuentra el Río Sacramento dejó de ser mexicano. Cuenta que en las décadas de 1840 y 1850 con la fiebre del oro en las tierras de los indígenas, "los blancos mataron a los hombres y se quedaron con sus mujeres". 
"Hay güeros que también son buenos, pero hay muchos güeros malos", matiza Cruz, que debajo de una tienda de campaña mientras sopla un viento helado sobre la nieve narra historias de abusos sobre los indios que llegan hasta nuestros días.
Recientemente, "un indio grandote que no se dejaba gobernar, se escapo de la cárcel y fueron a cazarlo. No lo arrestaron, lo cazaron, lo rodearon y el primer tiro le dio en la cabeza. Pero le dieron 43 tiros".
Cuando el agua comenzó a ser cada vez más un recurso lucrativo, las grandes compañías comenzaron a explotar el territorio de los Pit River para hacer represas y recanalizar ríos deforestando la región sin contemplaciones. "Primero les prenden fuego a los bosques, cuando no tienen más remedio, después de demandas y demandas", el gobierno les paga por las tierras, pero a 45 centavos el acre, así que muchos no aceptan, pero al Gobierno no le importa".
Una de las últimas manifestaciones en la que participaron los Pit Rivers, con otros nativos americanos, fue la toma, en canoa, de la isla de Alcatraz, donde la famosa prisión que había sido abandonada, el día de Acción de Gracias de 1969, y la ocuparon 18 meses.
Los indígenas aplicaron la Ley de Reorganización India de 1934 y arbolaron el Tratado de Fort Laramie de 1868 entre los Estados Unidos y los sioux, según el cual se devolvía a los nativos americanos todas las tierras retiradas, abandonadas o fuera del uso para el cual fueron adquiridas anteriormente por el Gobierno.
Los protectores del agua todavía se recuperan de la pasada tormenta cuando ya se ha anunciado la siguiente para mañana. En los campamentos todo el mundo se afana por hacer su parte y cada uno hace voluntariamente lo mejor que sabe hacer o dónde haga más falta. El frío es inclemente. Los médicos atienden profesionalmente numerosos casos de principio de hipotermia y pequeñas lesiones. La mayoría de la gente está decidida a quedarse hasta el final y las últimas consecuencias. Nadie confía en que esto se vaya a acabar por la reciente decisión de la Administración Obama. Docenas de hombres trabajan en las carpinterías del campamento para proveer mejores alojamientos. Todos temen que con la llegada a la Presidencia de EEUU de Donald Trump, con inversiones en el proyecto de 3,500 millones de dólares, las agresiones de las fuerzas de represión caerán sobre ellos sin contemplaciones. 
"Ellos saben que la palabra del Gobierno americano no se respeta. Se firman papeles, se firman tratados, pero el Gobierno no los respeta", concluye el mexicano de California en Standing Rock. ie

Misión cumplida, pero seguimos
Por Iñaki Estívaliz
Standing Rock, 6 diciembre 2016 (SRE/Claridad)
Veteranos de guerra en Standick Rock celebran este martes la decisión del Cuerpo de Ingenieros de EEUU de rechazar el permiso de construcción de un oleoducto a través de dos ríos que abastecen de agua a la adyacente reserva Sioux de Dakota del Norte, pero no han bajado la guardia porque se han puesto manos a la obra para hacer frente a una tormenta que ha dejado incomunicados los campamentos de protesta.
Unas quinientas personas sin habitación y otras tantas alojadas en el casino Prairie Knights (caballeros de la pradera), a unos 14 kilómetros de los campamentos, quedaron varadas en las instalaciones a causa de las adversas condiciones climáticas.
La veterana de guerra nativa americana Loreal Black Shawl, de Veterans Stand For Standing Rock, pedía voluntarios entre sus compañeros para realizar una caravana desde el casino con tractores y camiones para llevar suministros al campamento y evacuar de allí a las personas con necesidades de asistencia médica. 
Aprovechaba el momento para advertir a sus colegas de que habían llegado a Standing Rock como huéspedes pacíficos de los Sioux y no para participar en enfrentamientos con la policía que hostiga a los residentes en los campamentos. 
"No estamos aquí para causar ningún daño. Estamos aquí para proteger. Estamos aquí por la gente. Ninguno de nosotros debe ir a ese puente. Ninguno de nosotros debe participar en las acciones directas. Ninguno de nosotros debe estar armado o incitar a ningún tipo de acción", subrayaba Black Shawl refiriéndose al puente donde hasta ahora se han producido la mayoría de los enfrentamientos y que es el lugar hasta donde ha llegado la construcción de la enorme tubería.
"Vinimos aquí para atraer la atención de la prensa nacional. Misión cumplida. Tenemos aquí a la prensa nacional y el gobierno ha reaccionado rechazando el permiso. Ahora tenemos una nueva misión del día: llevar suministros al campamento y reubicar a la gente que necesita atención médica al casino. Pero debemos estar orgullosos, disfrutemos el momento. No lo dañen participando al alguna acción violenta", insistía la veterana.
La decisión de detener el proyecto Dakota Acces, con 3,500 millones de dólares de presupuesto y construido ya en su mayor parte, fue celebrada con cautela por los líderes nativos, que no solo llevan siglos viendo cómo Washington les dice una cosa para hacer luego otra incumpliendo sistemáticamente cada tratado firmado en detrimento siempre de los indígenas.
Los Sioux quieren aprovechar la lucha contra el oleoducto en defensa del agua, con el lema "Mni Wiconi (el agua es vida)" para continuar un movimiento de reivindicación de sus derechos históricos. Jefes de tribus de toda América han acudido al llamado de los Sioux. Ninguno va a regresar a sus tierras respectivas por el último anuncio del gobierno estadounidense. Son cautelosos, han aprendido diplomacia. Están seguros de que van a permanecer firmes y pacíficamente. Cuando han peleado con las armas han sido exterminados.
Uno de los campamentos de Standing Rock se llama Oceti Sacowin. Es el nombre de la gran alianza que tenían siete grandes tribus de Norteamérica antes de que llegaran los europeos.
"Antes de que esta tierra se llamara Estados Unidos nuestras naciones eran aliadas, pero nos separaron. Ahora ha llegado el momento en el que volvemos a estar unidos. Muchos de nosotros queremos gobernarnos unidos como antes. Estoy orgullosa por la lucha por el agua, pero esto es mucho más. Para nuestra gente, el habernos levantado en la lucha por el agua nos ha ayudado a reivindicar otras cosas", explica a Standing Rock en Español/Claridad la indígena Carole Eastman.
"Ahora la lucha es pacífica. El gobierno siempre ha aprovechado nuestras luchas para decir que somos asesinos, terroristas, cuando ha sido nuestra gente la que ha muerto. Mueres por tu gente y el gobierno dice cualquier cosa de ti, que eres un asesino, un terrorista", asegura Eastman, que explica que a veces no está de acuerdo con las decisiones de los ancianos, pero que están haciendo un trabajo decisivo. 
Sonny Chee es un navajo de Utah, veterano de guerra de 29 años, muy molesto con "tantos hippies, tantos hipster" que han llegado a Standing Rock a respaldar la lucha del agua y que se emborrachan en el bar del casino Prairie Knights mientras esperan que pase la intensa y persistente tormenta de nieve.
El hotel del casino se había quedado sin habitaciones disponibles con la llegada de unos tres mil veteranos que acudieron al llamado de los Sioux.
Unas quinientas personas han pasado la noche en el pabellón del casino y en los distintos vestíbulos y pasillos del recinto.
Sonny se indigna cada vez que ve a uno de esos hombres blancos vistiendo ornamentos nativos o emitiendo aullidos de guerra o celebración tradicionales de los indígenas.
"Ellos no se dan cuenta de lo importante que son esas cosas para nosotros. Es una falta de respeto que se pongan plumas en la cabeza", dice Sonny a SRE/Claridad en español, que aprendió en California.
El joven veterano, que sirvió a EEUU ocho años en Irak y Afganistán en inteligencia militar, explica que cada pluma que visten los indígenas americanos refleja una hazaña en beneficio de su pueblo. Deben ser de águilas fallecidas de muerte natural, no pueden ser de águilas cazadas. El águila ofrece sus plumas voluntariamente al morir. 
Sonny, que tiene 20 plumas que no viste con cualquier excusa, estudia Ciencias Políticas para regresar a su reserva y ser un líder de su pueblo. Entretanto, ha llegado a Standing Rock para respaldar la lucha de los Sioux en "esta guerra de palabras, de políticas", solo interrumpidas por la violencia policial militarizada que opera según los intereses de los inversionistas del oleoducto y la invisibilización, hasta la llegada de los veteranos, de los medios masivos de comunicación. ie


Ceremonia en Standing Rock (crónica) Por Iñaki Estívaliz Cannon Ball, 4 diciembre 2016 Cuando el chamán salpicó el agua sobre nuestros torsos, caras, brazos y piernas desnudos casi al final de la ceremonia, las gotas se evaporaron como si nuestros cuerpos fueran rocas incandescentes. Wayne, un veterano de guerra nativo americano, me había invitado a participar en la comunión con la Madre Tierra, de conexión con los espíritus de nuestros antepasados y el Creador único, y de purificación de nuestros cuerpos físicos. Llegamos con nuestras toallas al cuello a una gran fogata de leña prendida en un enorme hoyo excavado en la tierra y rodeado por un muro de rocas que nos llegaba hasta las rodillas. Bajo los maderos ardientes había tantas rocas, del tamaño de cajas de zapatos, como personas íbamos a participar en la ceremonia. Alrededor: nieve, tipis y otras fogatas donde se celebraban otras ceremonias indígenas en Standing Rock. Allí y allá se escuchaban cánticos nativos. Una reportera de la CNN pidió permiso para grabar la ceremonia. No se lo permitieron. Se hicieron chistes que no entendí sobre la cadena de televisión. Sobre el muro de piedras sueltas y desordenadas que rodeaba la fogata estaban tendidas unas mantas. Los ayudantes del chamán cogieron las toallas y comenzaron a tenderlas en el interior de un tipi mucho más bajo que los usados como vivienda. Metieron algunas rocas incandescentes en el interior del pequeño tipi, en el centro, donde no había mantas tendidas. En un momento dado nos hicieron desnudarnos junto a la fogata en medio de la nieve. Entramos de rodillas a un tipi bajo donde sentados rozábamos el techo con nuestras cabezas y los brazos y piernas de las personas que teníamos a cada lado. Entramos tres mujeres y doce hombres. Las mujeres entraron primero e iban vestidas con trajes nativos de telas ligeras. Al entrar había que decir "todas las religiones", oración que se repite en varias ocasiones a lo largo de la ceremonia, que duró casi tres horas. Se entra hacia la izquierda y hay que salir rodeando las piedras incandescentes en esa dirección. Los ayudantes del chamán seguían introduciendo rocas incandescentes en el interior del incómodo tipi. El hombre medicina echaba agua sobre las piedras y un vapor casi asfixiante se apoderó del ambiente. Cada cierto tiempo, el chamán ponía hierbas aromáticas y medicinales sobre las rocas. Mientras la puerta del tipi estaba abierta, resultaba agradable estar allí desnudo, sabiendo que en el exterior estábamos a bajo cero grados de temperatura. Pero cerraron la puerta de tela del tipi y el ambiente se hizo casi irrespirable. El chamán comenzó a recordar a los guerreros de Standing Rock que habían resultado gravemente heridos en sus enfrentamientos con la policía por sus nombres de pila. Agradeció a aquellos que habían sido arrestados, especialmente a los cuatro primeros. Uno de ellos sigue en la cárcel. Entonces comenzó a rezar, a cantarle a los espíritus, a la Madre Tierra y al Creador Único, de esa manera que todo el mundo conoce característica de los indígenas de Norteamérica. Dijo que quería escucharnos a todos rezar, "vengan de donde vengan de cualquier parte del mundo, a su manera, como lo sientan". Empecé a escuchar un Padre Nuestro en Inglés. Algunos imitaban al chamán. Yo llevaba el encargo de mi amiga Rachel Zeigler de mencionarla si participaba en alguna de estas ceremonias. A mí se me había olvidado cómo rezar, a pesar de que mi madre me dice que lo haga cada vez que hablo con ella. Empecé a murmurar, "Rachel, Rachel, Rachel", luego casi a gritar, "Alma", la abuela de mis hijos, que ese día cumplía tres años de fallecida, "por mi padre Elías, porque mi madre Gloria siga viva y con mejor salud mucho tiempo, por mi abuelo Cesáreo, por mi abuela Magdalena, por mis hijos, para que mis hijos sean conscientes de todo esto, que mis hijos sean solidarios, para que yo sepa criar a mis hijos, por la madre de mis hijos, por la hermana de mis hijos, por mis hermanos, por mis sobrinas, por mis primos y primas, por toda la gente que me ha ayudado a llegar hasta aquí, para que no los defraude, por favor, necesito fortaleza y ánimo para superar los inconvenientes, ser humilde y hacer mi parte en esta lucha que a todos nos concierne". Creía que iba a desfallecer. Varios hombres no pudieron aguantar el sofoco y salieron del minúsculo tipi. Las mujeres aguantaron hasta el final. El ritual: abrir el tipi, introducir nuevas rocas incandescentes, el chamán cuenta sus historias, se cierra el tipi, el chamán cuenta más historias, rezamos, cantamos; se repitió en siete ocasiones. Desde la primera yo pensaba que no iba a aguantar más, en varias ocasiones me alarmé temiendo que me pasara algo malo, que podría hasta morir allí, o defraudarme a mi mismo por no haber sido capaz de llegar hasta el final. Nunca en mi vida he sudado tanto, y con mucha diferencia a las anteriores. Esa misma noche, mi primera noche en Standing Rock, había acompañado en la cena a a una joven mexicana, Alexandra Velasco, y a su novio estadounidense, Skylar Funk. La pareja vive en Los Ángeles. Ella es artista, él es músico de la banda Trapdoor Social. Llegaron a Standing Rock en el autobús con paneles solares que lleva al grupo por todo Estados Unidos participando en eventos medioambientales. "Lo que está pasando aquí es fruto de la unidad, la paciencia y la paz tras años y años de opresión, represión y violencia dirigida a la gente que nació aquí en esta tierra repitiéndose la historia de represión y matanza", manifiestó Alexandra entre bocado y bocado de ensalada de papas y atún en uno de los comedores comunitarios gratuitos del campamento Oceti Sacowin. ¿Cómo podemos seguir haciendo eso?¿cómo podemos seguir construyendo infraestructuras que van a destruir nuestro mundo y a nuestra gente?, se preguntaba la joven mexicana de 27 años. En el exterior del comedor de campaña atendido por voluntarios suenan fuegos artificiales. "Mi historia no es la historia de la gente de Standing Rock. Soy mexicana pero de familia española, mis ancestros están del lado de los opresores. Nos toca a nosotros hacerlo mejor, hacerlo bien. Siento que mi familia es directamente culpable de la destrucción de una cultura bellisima", lamentó Alexandra. "Veo a estos indígenas con una conexión increíble con sus tierras, esas tierras que seguimos robándoles, están conectados con su música, con sus tradiciones, sus comidas, sin embargo yo no siento nada de eso con mi cultura. Oigo música gringa, como comida de todas partes de mundo, no tengo religión, ni tengo raíces palpables. Nací en México pero vivo en Los Ángeles. Nací en México pero vivo en LA. Esta gente honra su pasado y continúa ante todas las adversidades. Estoy aquí para ayudar a que esa cultura no muera y que siga en este mundo. Vinimos pensando en el medio ambiente, pero nos vamos habiendo aprendido muchísimas cosas", relató la joven originaria de Ciudad de México y que va a estar en Standing Rock durante cinco días. Su novio, Skylar, añadió, dándole un bocado a un canto de pan, que "este asunto del medio ambiente es muy importante, pero ahora es tan importante el tema de los derechos de la gente. Necesitamos ayuda, ya hemos hecho demasiado daño". En las distintas etapas de la ceremonia, el chamán contó cada detalle de la lucha contra el gasoducto Dakota Acces, que en principio iba a pasar cerca de la vecina localidad de Bismarck, pero que tras las protestas de los residentes blancos que temían ue fuera un peligro para sus recursos acuíferos se cambió el trazado para que pasara rozando la reserva indígena de Standing Rock atravesando los ríos de los que se abastecen de agua los indígenas, que consideran que el agua es todo para la vida. Repasó las luchas indígenas desde 1492 hasta hoy y contando detalles personales de su propia lucha como uno de los líderes contra el Dakota Acces. "Ustedes son guerreros que han sido capaces de pasar por el gran sufrimiento que es esta ceremonia. Ya estamos acabando. Les felicito porque son de esa gente capaz de acabar lo que empiezan a pesar de las mayores dificultades". ie

Help me get to Standing Rock.

The Sioux of North Dakota are engaged in an unequal struggle against the construction of a pipeline which threatens the water resources
on their sacred lands. While the US government is stifling protesters, the traditional mass media are barely covering the issue very poorly. Help me to get to Standing Rock so that some alternative means in Spanish

become the tribune of an original people again abused by the great interests of capital.

For 25 years I have worked as a reporter and editor in newspapers and news agencies or as an independent journalist always showing forgotten realities and interviewing people of extraordinary transcendence but who had not been given space to express themselves publicly.

In Spain, England, Denmark, Puerto Rico, Panama, Venezuela and Iceland I have impregnated with social conscience, commitment to truth and humor and empathy every text I worked.
Below you can see some of my works. Googling "Iñaki Estívaliz" (including the quotation marks) you can find many more.
If you have any questions or need me to explain any particulars, please contact me at iestivaliz@yahoo.es.
Thank you very much,

Iñaki

VENEZUELA

TV documentary about Venezuela after the death of President Hugo Chavez. You can set subtitles in English.

https://www.youtube.com/watch?v=OuljO7aCd3Y

ISLANDIA

PUERTO RICO

EE UU sembró de minas las playas de Puerto Rico y las alquiló como campo de tiro - 20minutos.es

http://www.nacion.com/economia/Marchan-boricuas-libertad-presos-politicos_0_859514175.html El español se impone al inglés en Puerto Rico a pesar del siglo de dominio de EEUU | elmundo.es

PANAMA Fighting drug-trafficking with shotguns and promises in a forgotten jungle in Panama Iñaki Estívaliz La Unión/Unión Chocó/Yaviza (Panamá).- In the most remote corner of a thick jungle in Darién, right on the 85-km hiatus between Panama to Colombia of the Pan-American Highway -which runs from Alaska to Argentina- there is a bitter conflict taking place against drug trafficking and neglect that is being fought with shotguns and promises. The US is promoting development programs for the abandoned communities of the nearly impassable area that can only be reached by helicopter or after long hikes in a persistent struggle against the aggressive vegetation and asphyxiating heat and humidity. These programs come to life only after having realized that following 50 years of the war against drugs, the conflict can never be won with weapons and incarceration alone. A few days prior to the last extraordinary session of the Organization of American States (OAS) held in Guatemala on September 19, and that put an end to an era of fighting drug-trafficking solely with persecution and incarceration, William Brownfield, who is ultimately responsible for the war against drugs in the US, paid a visit to Darién. In anticipation to the OAS session where they reached a decision for the continent to agree on a joint, humanitarian anti-drugs policy, the American drug czar wanted to know firsthand about the situation in a region as essential that has been neglected in the fight against drugs. The Panamanian province of Darién encompasses the indigenous regions of Guna Yala, Madugandí, Wargandí, and Emberá-Wounaan; it borders Colombia along 266 kilometers in a jungle so dense that aircraft debris from air crashes has never been found; and is so unreachable that it has historically served as refuge for fugitives: first to runaway slaves and after to paramilitary soldiers. Up until five years ago, the region had been neglected by successive governments and was practically a no man’s land: used by drug-traffickers and paramilitary forces to export cocaine from Colombia, retreat after life threats, and set up camp for logistics, leisure, and provisioning purposes. Prior to 2009, Colombian thieves availed of the situation for smuggling illegal substances taking over the region with little or no fear of the authorities. And now, when the paramilitary forces have practically been expelled, young Panamanians have added to the drug-transport and have even seized coca-leaf plantations on Panamanian soil. In Panama City Brownfield, acting as the US Undersecretary of State for Anti-Narcotics and Security and dressed in adventure gear (sport cap, short-sleeved t-shirt of a desert-storm color, cargo pants, and hiking boots) climbed the 1944 two-engine propeller vintage aircraft that would fly him to Darién with a group of journalist. When faced with the inclination of the halted plane, he explained that in the 1940s it was not mandatory yet for aircrafts to assume a completely horizontal position when parked, and he joked in Spanish that he was ready for the hike uphill and that the aircraft, property of the US Department of State, was way “older” than any of the passengers boarding it. The group arrived at the Panamanian National Border Service (Senafront) headquarters in Darien, where they exchange de old aircraft for three helicopters to arrive at the Colombian border. There, Brownfield assured everyone that he had specially ordered a breezy day for the journalists. At the border sentry point that Panamanians call La Unión and Colombians call Guamal, military forces from the two countries work hard at building mortar-made, grenade-proof trenches and bunkers, whereas sentries along the linear 1,250-meter perimeter keep a watchful eye on any unexpected move from within the green monster that surrounds them. High-caliber machine guns are safeguarded by thick walls built with sandbags: "the machine gun operator must be highly protected because he is the main and number one target” of the attacker, the Colombian first Engineer sergeant, Wilder Ramírez Duarte, explained to EFE. The sentry point at the border is surrounded by anti-personnel “but disarmed” landmines, said Ramírez Duarte, adding that “only commands are able to rearm them manually,” when placed under threat. Senafront director general Frank Ábrego explained that since 2009 the strategy that the military forces had implemented in the zone had changed from being focused on the population, “which guaranteed border protection,” to a strategy of “total mobilization” patrolling the more inaccessible areas and observing “a humanitarian agenda with the state’s endorsement.” "We even had to teach them the national anthem; they practically were Panamanians without a state," said the military chief, who assured that “there are no longer FARC settlements.” Despite the difficult terrain that can only be crossed by foot he said they make sure “to take our own presence to each and every one of the trails, rivers, paths,” on the Panamanian side. Ábrego insisted that the Revolutionary Armed Forces of Colombia (FARC, for its Spanish acronym) no longer reach “the Panamanian side” thanks to the blood, sweat and tears of the Senafront soldiers and their families, especially those who have lost their lives to border clashes. Now the crossfire is less frequent and the face-to-face clashes as well as the Senafront are more focused on “special police operations” with which they try to win over “the minds and hearts of the people. Meanwhile, local Panamanians now feel like they have a country where they belong. We bring the state to them.” The Senafront Intelligence director, Commissioner José Samariego, praised the accomplished goals thanks to the collaboration of Colombian and Panamanian military forces, as he explained how “it was they sent the enemy away” from Panama and there are no FARC camps left in 2014, “which does not necessarily mean that their presence (on the Colombian side of the border) does not affect us.” Samariego explained that they holds community work shifts in which “interdiction operations” are combined with “humanitarian efforts” and radio programs help spread the news about the service, the clearing of green areas, their support of sports, and the collection of trash, among other things, as well as “serving breakfast and lunch meals for the underprivileged." The Senafront Commissioner explained that before there were more abductions and homicides, and continuous confrontations took place “with casualties on each side as the country was unaware of what was happening.” "The FARC and the Bacrim (criminal gangs) used to control drug-trafficking, terrorism, and arms trafficking,” Samariego said adding that “now the new threats” are more about the fact that drugs don’t pass as cocaine but as still in their production phase, and “they are even planting coca leaves in Panama,” in addition to illegal mining and human trafficking. Considered the most numerous of the organization with 950 permanent troops and having been labeled as a terrorist organization by more than 30 countries, FARC’s Frente 57 now operates in the zone, especially on the Colombian side. Frente 57, which had created “mortality brokers” to border populated areas and avoid Panamanian military forces, and right before 2009 did not leave urban areas at all, were so comfortable in the region that they would set up camps of up to 300 people where they raised farm animals and “in addition to coca leaves, planted bananas, corn, and other crops for their consumption on site.” Now, and even when in recent days two coca plantations of four and six hectares each were found in Panamanian territory, the norm has been that “the FARC are in charge for the drugs (in Colombia) and the Bacrim are in charge of smuggling them into the country (Panama)” in caravans of 12 people carrying the bundles and being escorted by six other armed people “for security reasons.” Among the most wanted Frente 57 ringleaders in the regions, there are, Becerro, Malicia, El Pana, Galeno, Pinocho, and the "verdadero coordinador" (the true coordinator) Nader, whom according to Ábrego, "the guy is as slippery as a serpent” because he always gets away. "We have raided two settlements (where they thought they would find Nader) and they always find mobile phones, computers, satellite connections,” everything of the latest generation and the most wanted man always manages to escape, the Senafront chief regreted. "Here we’re playing the game of cat and mouse,” said Col. Roger Mugica, Senafront brigade chief in La Unión, who explained that his men patrol the area in groups of 15 from four to six hours each way, “but if they find anything they must move along and that could take weeks.” "The 57 is around here, even when there are no clashes,” Mugica warned noting the importance of “maintaining focus on security in Panama and Colombia to fight drug trafficking” and trying to win over “any collaboration from the citizenry by way of humanitarian aid.” Mugica ensured that trafficking with the valuable cocobolo wood it’s actually a better deal than trafficking with cocaine, because said type of wood is so coveted that smuggling it brings a lot of profit “and if you get caught, you pay a fine and that’s it.” Erica Marcos, responsible for various projects financed by the US Embassy in Panama, welcomed Brownfield to La Unión Chocó indigenous settlement, where progress in the town can be appreciated from an aerial view in the form of zinc roofs. Marcos mentioned that this is about “promoting opportunities and economic development for youths through education” providing access to drinking water and hygiene as well, and sponsoring sports and recreation activities that help residents to maintain, achieve, or widen their livelihood. "I am 62 years old and I have visited many communities over the past 40 years. Many of them are victimized for reasons beyond our control; crime organizations use their territory for their own purposes,” Brownfield said noting that “the solution is not only political repression, but there should also be a better (quality of) life; education, unemployment, and public utilities, such as electricity and water." "The youths are the future of our community. We are going to provide them a better future than the reality they currently have. This is about understanding what it is to be young in a community like this one and to be able to visualize the best way to help them. We need to identify our strengths and weaknesses,” he noted. The US drug czar admitted to be “impressed” about how La Unión Chocó community has taken the initiative and joined the efforts of the embassy -- something that shows its cleverness.” "When I come back in 30 years I’m going to find you within a healthy community and a much better future,” predicted the 62-year-old anti-drug czar. At some point along the 25.800 kilometers from Alaska to Buenos Aires of the Pan-American Highway, where the road disappears in Yaviza 56 kilómetres before crossing the Colombian border, only to reappear 29 kilometers into Colombia, Brownfield showed his gratitude and recognized Senafront’s sacrifice, but insisted that “we’re never going to win if the effort is only from the police.” "Youths and children must be given that promise, the possibility of a better future,” he said right before declaring the need of collaboration between central and local governments, NGOs and the communities. This is about “providing economic and social development to the communities, so that they have a reason to endure crime and violence," said the American, who would leave Panama in an optimistic mood after having confirmed that there is “a greater commitment than in previous occasions.” A La Unión Chocó youth representative, Eduard Saco, took advantage of the opportunity to tell "Mr. Marshall" how grateful they are for this, but we ”ask of you that you fulfill said projects. Health is essential and for that we need drinking water, but the community has become larger and we need another sewer or to make the one we have wider.” Darien Governor, Humberto Ramos, noted that “this is a strategically special moment” and that “we need to develop social initiatives for the benefit of our province, to make use of the resources being provided through APRODISO". The Darien Professional Association for Sustainable and Comprehensive Development (APRODISO, for its Spanish acronym) was founded in collaboration with the American Embassy with the purpose of contributing to the improvement in the quality of life of Darien while promoting sustainable development initiatives. APRODISO’s president Hermel López mentioned that Darién "is a highly-threatened province because it is on the border and for having been neglected by previous governments.” Proud of the project that he presides, “he attempts to provide crime solutions” prepare “professionals to avoid drugs and help them find jobs” so that “people don’t need to depend on illegal activities to survive,” Lopez said not in the same optimistic tone as Brownfield. "The population is more and more involved in illicit activities; there are no schools left in many of the communities and youngsters now want mobile phones, computers…” Lopez regretted adding that his province is one of the few “that is on the border, is very fragile, very large, and where there is a growing number of illicit activity.” "Before, we used to watch the drugs being smuggled and we wouldn’t do anything. Now the youths of Darien are the ones smuggling it. We see horrible things every day that no one had seen before in the province, murders involving the cutting of tongues,” Lopez mentioned at the time when event organizers started a gift exchange.

http://www.lavanguardia.com/politica/20150410/54429796999/esperan-a-ban-ki-moon-donde-eeuu-tenia-cuarteles-y-panama-cultiva-el-saber.html

http://noticias.terra.com.pe/mundo/latinoamerica/maduro-apadrina-reclamo-para-que-eeuu-pida-perdon-por-invasion-a-panama,ba109076595ac410VgnCLD200000b2bf46d0RCRD.html

 





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